VINO AMONTILLADO DE MORILES
Vino Amontillado de Moriles
Los vinos amontillados se dice que son los reyes de los vinos Generosos por sus características y su complejidad aromática y de boca.
Si en el proceso de crianza de un vino fino se advierte, cuando se clasifican los vinos en la bodega, allá por enero, que este no evoluciona correctamente, como es de esperar, se le destina a amontillado, se le adiciona alcohol vínico o sea, se “encabeza” para aumentar su grado alcohólico entre 17 y 19 % Vol. de esta forma el vino pierde el velo de flor que no es capaz de soportar tal nivel de alcohol por lo que comienza a oxidarse por el contacto con el oxígeno del aire.
Este mismo efecto se consigue también por concentración del alcohol con el paso del tiempo sin necesidad de encabezado. Este proceso es típico en Moriles.
Estos vinos son complejos porque disfrutan de los dos procesos de envejecimiento, la crianza biológica de al menos cinco años y la crianza oxidativa de al menos otros tres años, lo que le confiere características organolépticas de ambas fases, las que produce el velo de flor y las propias de la oxidación en la madera.
Son vinos brillantes, transparentes, de color ambar a oro viejo, de aromas punzantes, avellanados, secos o casi abocados, sueves y llenos al paladar.
Siguen el sistema de criaderas y soleras.



